Improntas a dos voces

Está a punto de cumplirse uno de mis sueños: publicar con Olifante Ediciones de Poesía; mi nueva aventura es "Instantáneas entre penumbras".
Tendido aquí en la arena,
mientras veo volar
las gaviotas
me pregunto: ¿y el mar,
sabrá volar el mar?

(José Corredor-Matheos)

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domingo, 27 de mayo de 2012

LO VISTIERON DE SOLDADO


Nunca quiso una pelea  en el patio del recreo
y por no discutir huía abandonando secretos,
nunca tuvo un enemigo que le gritara al oído
y por no molestar callaba cuanto había sabido…

sonreía si le empujaban sin odios ni disimulos
y besaba a sus amigos cuando estaba contento,
paseaba con su perro por el parque los domingos
y miraba las palomas envidiando su alto vuelo…

escribía unos versos en los folios de sus sueños
con la rima de sus miedos y un poquito de talento,
dibujaba corazones en  los bancos del silencio
y pintaba de colores las princesas de sus cuentos….

Cambiaba una mirada por un céntimo de tiempo
que perder junto a un camino que no encuentra rumbo fijo,
repartía despilfarros junto a algunos desencuentros
y almacenaba recuerdos en algún lugar desierto…

Nunca quiso una pelea en el patio del recreo
y por no negarse a nada lo metieron en un barco,
nunca tuvo un enemigo que le gritara al oído
y su familia hoy le llora pues ha muerto desterrado…

Lo invitaron a una guerra que él no hubiera aprobado
y en su cabeza hicieron diana balas de desatinos,
él buscaba unas armas que nunca nadie ha encontrado
y su cuerpo ha franqueado la aduana del fracaso…

Él era un poeta que vistieron de soldado
y su rima eran estrofas de metrallas de otros bandos,
él pintaba de colores unos tanques demacrados
y hoy le cubren con banderas que nunca sintió a su lado…

De "Con la vida a cuestas"
Editorial Quadrivium
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados

domingo, 20 de mayo de 2012

RESIGNACIÓN


Apura cada gota de vino
buscando el fondo de la rutina
más encuentra los posos del olvido
y una resaca que se aproxima

Seduce a cada barra de bar
esperando una sonrisa en el silencio
pero se aburre hasta de soñar
y un adiós resuena en sus oídos

Camina indeciso entre bostezos
salpicando su camisa con restos de lástima
más el alcohol es su único amigo
y juntos juegan su última partida

Duerme en un colchón sin sábanas
el sueño de un amor que está prohibido
pero mecido por las olas de la distancia
bucea en la sinrazón de cuanto ha perdido

Mañana es tan sólo una palabra
y el ayer un recuerdo escondido
hoy es una herida en la esperanza
y vivir es el infinitivo de lo vivido…

De "Con la vida a cuestas"
Editorial Quadrivium
Francisco J. Picón

viernes, 11 de mayo de 2012

ESA SONRISA A MIS ARRUGAS


Esa sonrisa que tu cintura brinda a mis arrugas,
esa mirada que se cruza con la timidez de mi cuerpo,
esa caricia derramada en el umbral del deseo,
esa canción de gemidos y suspiros entre las sábanas.

Las tinieblas en una habitación pintada de sueños,
las promesas cumplidas en los pliegues de la piel de la aventura,
las curvas en el colchón que abraza suavemente a la ternura,
las vergüenzas perdidas recolectando los racimos de tus besos.

Ese roce de dos cuerpos incendiando la almohada de locura,
ese rincón descubierto mientras se explora el silencio,
ese sabor, ese miedo, ese olvidarnos del tiempo,
ese instante compartido, ese baile de miradas.

Los caminos que nos llevan más allá del destino,
los renglones que escribimos en las páginas de la vida,
los calores que sentimos, los temblores en las caderas,
los abrazos que mis arrugas les brindan a tu futuro.

Esa sonrisa que a mis arrugas brinda un deseado futuro…

De "Con la vida a cuestas"
Editorial Quadrivium
Francisco J. Picón

sábado, 5 de mayo de 2012

Con la vida a cuestas


Cada vez que me miro en el espejo observo la imagen del hombre que soy,
y no del que una vez quise ser,
y me enorgullezco por ello
pues muero en cada intento de alcanzar mis sueños
sin dejar jamás de resucitar de nuevo para intentarlo otra vez
y me arrepiento de tantos instantes que perdí
mientras pensaba en la manera de vivirlos…
más avanzo sin mirar atrás
achicando las fronteras de las edades pasadas
para envejecer con la mirada bien alta
y mi sonrisa intacta y segura,
ya que sólo soy un ser humano, nada mas… y nada menos….



De "Con la vida a cuestas"
Editorial Quadrivium
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados