las escaleras rotas,
las telarañas en las arrugas,
el bostezo del tiempo,
el sinsabor del silencio,
las sábanas tendidas,
la pobreza en las pupilas,
los harapos del olvido,
el gris dibujado entre los ojos...
la niebla calcificada en la cintura,
el polvo en las heridas,
una mancha de sueño en las manos,
un jergón de miedos,
la saliva derramada con promesas,
el paladar roto de mentiras,
un suspiro que se lleva el viento,
un grito que retumba en los oidos...
y la niña del pelo rojo jugando en el balcón...
De "Con la vida a cuestas. Nuevas cuestas"
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual
estremecedor poema Fran, me ha gustado y emocionado, saludos
ResponderEliminarGracias, Francisco, un lujo tus palabras y tu visita!
ResponderEliminarMe emocionaste de nuevo...Gracias, Poeta!!!
ResponderEliminarGracias a ti, Joan, un abrazo enorme!
ResponderEliminarSi me permites el 'off-topic', casualmente, este mismo mes he leído una novelita de Cesare Pavese, autor de una de las citas que has usado para encabezar el blog; quizá ya la conozcas o incluso la hayas leído: se titula El bello verano, por si te interesa.
ResponderEliminarY ya que estamos, dado que sabes que uno es prosista y más bien prosaico, dime, ¿por qué elegiste concretamente esos versos de Pavese?
César
Querido, César, la visión mía de la poesía no abarca sólo lo que yo escribo, también lo que leo, lo que me gusta... no tiene explicaciones racionales, sólo emocionales, los versos de Pessoa, de Pavese, como otros muchos, me hacen sentir cosas... sin más...
ResponderEliminarUn abrazo, me alegra saludarte
Maravillosos poemas Fran
ResponderEliminarfelicitaciones por tan estupenda inspiración
arrechuchones amigo colega
Gracias, Julián, un abrazo enorme!
ResponderEliminarLos sueños que gritan, las promesas que se hacen nube llorando caramelo en el tiempo ido, las pecas de la infancia imaginando vivir en la muñeca de trapo que calza zapatos prestados desde el carmín que inventa unos labios de mujer... Cuántos juegos se gestan en un balcón olvidado, trepando por la memoria de los tirabuzones rojos de una niña que busca refugio en los versos que la ayudan a crecer... Este poema me ha calado muy hondo, Fran, has emocionado con él el alma de esta niña grande. Un beso enorme!!!
ResponderEliminarMe enorgullece emocionar, emocionarte, Celsa, es un lujo para este aprendiz de poeta. Un beso enorme!
ResponderEliminarhttp://www.lachicadelpelorojo.com/ :D
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