Improntas a dos voces

Está a punto de cumplirse uno de mis sueños: publicar con Olifante Ediciones de Poesía; mi nueva aventura es "Instantáneas entre penumbras".
Tendido aquí en la arena,
mientras veo volar
las gaviotas
me pregunto: ¿y el mar,
sabrá volar el mar?

(José Corredor-Matheos)

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miércoles, 26 de octubre de 2011

EN SUS CUENCAS VACÍAS


En sus cuencas vacías
se perdían las miradas de tantos ojos
abandonados al reflejo del iris del olvido
En sus labios resecos y entreabiertos
fenecían estertores de sueños incumplidos
entre caries de palabras muertas
y obscenos gestos de ingrávida arrogancia
En sus dedos rígidos
se anillan arrugas de soledades y hastío
a modo de anillos que eluden
el compromiso con la verdad
Y en su pecho desfallecen latidos
que agonizantes se funden
con la amalgama de heridas
forjadas en la batalla de la derrota
de los sentidos…


En su vida sólo una fortuna
anidó en el regazo de su destino
a modo de efímera sonrisa aleatoria
Ahorró fracasos en la cuenta corriente
del amor eterno caducado de tiempo,
pagando intereses de demora en cada suspiro
y cuotas de crédito añadido en sus pupilas
Navegó en el océano del destierro
saboreando granos de arena en el oasis del silencio,
cada mañana en la habitación de la rutina
renovaba desencantos junto a desconchones de una piel
aburrida de escarificar cicatrices de miedo…

En su muerte una sábana de indiferencia
veló su cuerpo en el tanatorio de la desidia,
entre ramos de espinas huérfanas de flores
enlutadas manchas de rencor
decoraban el féretro hurtado a la miseria
En su lápida cohabitaban palabras huecas
con forzadas condolencias emanadas de la costumbre
y un gesto impaciente en forma de lluvia impertinente
agota el tiempo de la despedida
de una persona sin nombre ni recuerdo,
sin rostro, sin lamentos….sin vida

Y en sus cuencas vacías se esconde el secreto de la soledad….


De "Con la vida a cuestas"
Editorial Quadrivium
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados

martes, 18 de octubre de 2011

Fernando Ainsa, gran escritor y crítico literario, reseña mi Alambique de vestigios


LA POESIA COMO ESENCIA DESTILADA
Alambique de vestigios de Francisco Picón
Feliz y significativo hallazgo el título de ALAMBIQUE DE VESTIGIOS. Concebir la poesía como un alambique que destila en concentradas esencias, experiencias, vitales y sentimientos acumulados a lo largo de la vida, esos “vestigios” que sobreviven mientras otros desaparecen en la niebla del olvido, es todo un proyecto de poética personal que Francisco Picón desarrolla con pasión y empeño. La lectura de este poemario a partir de un soliloquio que recoge “briznas  de escoria” y le confirma desencuentros, amores desairados e intensos momentos donde la saliva (esas “gotas de rocío”), es eficaz lubricante que desencadena efímeros encuentros eróticos, lo prueba y hace.
Picón nos zarandea: ora nos eleva a las cumbres de un amor logrado y entusiasta, como nos hunde en el desencanto o nos anuncia una “cantata de retirada” en las “destiladas sonrisas en el chaflán del tiempo”. Pese a ese desconcertante zarandeo de emociones, sabe que “siempre/ existe un camino,/ no lo dejes/ al azar” y que en muchos pequeños gestos cotidianos (una taza de café, una ducha matutina) se  esconde el secreto de la supervivencia, esa frágil tela de araña tejida sobre el abismo de la existencia. En esa oscilación entre la alegría y la tristeza que bordea la depresión, el poeta escudriña buscando “la huella del hombre que soy”. En los besos “viudos de lengua”, en el espejo que asegura “intimidad”, en la distancia, ese “puñal clavado” en la memoria, en los “rincones del hastío” se busca en logradas imágenes y metáforas con que destila los “vestigios” en el “alambique” de su poesía. Si al cabo no se encontrara a sí mismo, no importaría: en el camino de esa búsqueda el poeta ha logrado un excelente libro, lo que —en definitiva— es lo que importa.
Fernando Aínsa, Escritor y crítico (Zaragoza, octubre 2011)

sábado, 15 de octubre de 2011

LO VISTIERON DE SOLDADO


Nunca quiso una pelea  en el patio del recreo
y por no discutir huía abandonando secretos,
nunca tuvo un enemigo que le gritara al oído
y por no molestar callaba cuanto había sabido…

sonreía si le empujaban sin odios ni disimulos
y besaba a sus amigos cuando estaba contento,
paseaba con su perro por el parque los domingos
y miraba las palomas envidiando su alto vuelo…

escribía unos versos en los folios de sus sueños
con la rima de sus miedos y un poquito de talento,
dibujaba corazones en  los bancos del silencio
y pintaba de colores las princesas de sus cuentos….

Cambiaba una mirada por un céntimo de tiempo
que perder junto a un camino que no encuentra rumbo fijo,
repartía despilfarros junto a algunos desencuentros
y almacenaba recuerdos en algún lugar desierto…

Nunca quiso una pelea en el patio del recreo
y por no negarse a nada lo metieron en un barco,
nunca tuvo un enemigo que le gritara al oído
y su familia hoy le llora pues ha muerto desterrado…

Lo invitaron a una guerra que él no hubiera aprobado
y en su cabeza hicieron diana balas de desatinos,
él buscaba unas armas que nunca nadie ha encontrado
y su cuerpo ha franqueado la aduana del fracaso…

Él era un poeta que vistieron de soldado
y su rima eran estrofas de metrallas de otros bandos,
él pintaba de colores unos tanques demacrados
y hoy le cubren con banderas que nunca sintió a su lado…

De "Con la vida a cuestas"
Francisco J. Picón
Editorial Quadrivium


sábado, 8 de octubre de 2011

Sueño con ser tu amigo...


SUEÑO CON SER TU AMIGO,
merecer tu sonrisa sin pretextos,
amanecer en tu piel junto a tus labios
articulando el silencio que me requiere,
emburujarme entre tus espinas y jolgorios,
compartir los instantes sin las prisas
y despertar, cada día, en la confianza
de saber que eres mi amiga.

De "Instantáneas entre penumbras"
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual

sábado, 1 de octubre de 2011

EL JARDÍN DE LO PROHIBIDO


En el jardín de la casa del pasado por venir
las margaritas no se deshojan con las ansias de un amor,
los aromas a canciones de otra época se entonan en silencio,
la brisa del último viaje a la pasión olvidada apaga el temor,
el sonido de la nostalgia rebota en el eco de un desprecio
y las nubes se pierden en el océano de los sueños por cumplir.

En la casa de la habitación de la aventura por contar
los rincones se entumecen con los bostezos de un delirio,
los muebles de la mudanza de otros dueños se apolillan entre esperas,
los suspiros de la fiesta de la cárcel de los sentidos piden auxilio,
las luces amarillas pueblan las miradas perdidas en las aceras
y el polvo cubre el desván de los recuerdos por olvidar

En la habitación de las sombras de la pasión por sentir
las sábanas no se arrugan con el fuego del aliento roto de un corazón,
las paredes esconden los secretos de las mentiras sinceras,
las cortinas abrigan el espasmo despiadado del sabor de la razón,
la almohada derrite los deseos ardientes del baile de unas caderas
y por las ventanas huye el destino de una vida por vivir.

En la sombra de unos cuerpos aburridos de jugar
las manos buscan lazos de locura que desnuden el cansancio,
los ojos miran al fondo del callejón de la oscura rutina,
los labios navegan en los besos de un cuento con sabor a rancio.
el pecho alberga el aire de los vientos silbados entre albores de cantina
y las piernas se alejan del jardín prohibido con las ganas de volar. 


De "Esencia de un amor"
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual