Improntas a dos voces

Está a punto de cumplirse uno de mis sueños: publicar con Olifante Ediciones de Poesía; mi nueva aventura es "Instantáneas entre penumbras".
Tendido aquí en la arena,
mientras veo volar
las gaviotas
me pregunto: ¿y el mar,
sabrá volar el mar?

(José Corredor-Matheos)

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miércoles, 23 de junio de 2010

PROVECTO


Solemne
en su pedestal de arrugas,
angostado y ajado,
semiderruído el orgullo

encriptado y ufano
en el atardecer de su edad,
indemne
a la insolencia del miedo

impaciente
por nacer cada mañana,
despistado e inquieto,
desvestido de heridas

sabio e inocente,
entre sudores de envidia,
desvencijada la angustia,
huracanado el aliento

deforme
por el lastre del tiempo,
sucio y absurdo,
eterno profeta de la mentira

suburbano y rural,
receloso de la sílaba ausente,
desubicado indígena
en la patria del olvido

decadente,
diccionario de promesas,
pulido de pudores
en el ocaso del silencio

anciano,
sudoroso calendario
de fracasos y despistes,
exhumada su suerte

Desafiante,
su mirada perdida
hacia el surco del silencio
permanece solemne


De "Sentimientos de un extraño"
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual

2 comentarios:

  1. Me pregunto en qué momento tomamos conciencia de nuestra propia vejez. Aún siendo joven, y a sabiendas que vamos hacia ese camino, esa línea en la cual desearía estar “pulida de pudores” ser indemne al sentimiento de ese insolente miedo. Hay días que pesan mucho más que la propia vejez y ni tan siquiera, por segundos uno puede escudarse en el olvido propio de la vejez…
    Una muestra más, en esta poesía para poder felicitarte por tan grato momento de lectura y meditación.

    Abrazos Fran.

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  2. Es un auténtico lujo para mí tenerte como lectora, comparto tus palabras plenamente, la vejez llega y, normalmente, no tomamos conciencia de ello nunca... Besos!

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