El hombre rebelde que
fui
se aletarga entre las
sombras
de las edades
cumplidas,
de las historias
pasadas,
del silencio de
mentir,
de las mentiras del
tiempo,
de las arrugas del
miedo
de la rutina de
vivir.
El hombre valiente
que fui
se disipa entre las
sábanas
de los sueños sin
memoria,
de las cenizas
apagadas,
del querer llegar al
fin,
de las ruinas del
sexo
de las huidas sin
retos
del olvido que hay en
mi
El hombre sin dueño
que fui
se arrincona en las
esquinas
del dinero en la
cartera,
del hambre en las
miradas,
de las ganas de
sentir,
del sabor de tantos
besos,
del aroma del deseo,
de las caricias sin
ti
El hombre sencillo
que fui
se refugia en las
sonrisas
de los labios de
verdad,
de las batallas
ganadas,
de tu silueta de
perfil,
de la muerte entre
tus brazos,
de la vida entre tus
pechos,
de tenerte junto a mí
De "Con la vida a cuestas"
Editorial Quadrivium
Francisco J. Picón
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