Abandono
las sombras
que,
maternales,
ampararon
mi tristeza
tantas
noches insomnes
merodeo
por el claroscuro
camino
que
me lleva
sin
destino preconcebido
a
la deriva
destierro
soledades
enquistadas
en la piel
de
mi rutina
hipoteco
mañanas
nonatos
encubiertos
de avales
de
incertidumbre
en
la financiera
del
silente futuro
y
se extingue la noche
en
el preludio
de
mi suerte…
ya no hay sombras
maternales
en la comisura de mi
vida
De "Alambique de vestigios"
Editorial Quadrivium
Francisco J. Picón
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