Improntas a dos voces

Trabajando en nuevos proyectos:
"Rimas restadas"
"A rima de tweet"
"Bitácora de un superviviente"
"El rubor en mis pupilas"
"Entre dos aguas"
"Tres palabras"
"Versos depurados"
"Al este del moncayo"
"Al otro lado del abismo"
"Desmemoria de un confinamiento"
"Diálogos de la afonía"
"El insomnio del silencio"
"Eso que algunos llaman amistad"
"Levedad ausente de tweets"
"Micro-rimas en prosa"
"En la caída 2.0"
"Relatos sin dueño"
"Es tiempo de mojarse"
"Vérsame en los labios"

"Tan solo cierro los ojos
para no renunciar a contemplarte"

Fran Picón
"Pellem (In deversorium sensuum)".

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sábado, 26 de noviembre de 2011

EDAD


Edad

En sus ánforas dormita un trago de antaño
ahogando neuronas entre las ondas del barro,
masa angosta de arrugas, nostalgia y primaveras
de hojas caídas, vientos sin rumbo y eternas dudas…

páginas de un calendario de sueños vertidos en la distancia,
saetas que cumplen horas de vértigo, sudor y lágrimas,
alegrías, besos, algún abrazo y un recuerdo en el destierro
y en la suma de la vida se agotan los decimales del tiempo…

Edad

En los pliegues de tantos manteles se abandonan las migajas
de momentos perdidos en la trastienda de la caótica rutina,
sempiterno baúl de enquistadas historias que ya perdieron su dueño
al calor de una brizna de polvo en los zapatos y algún fracaso…

caminos de ida y vuelta, laberintos de señales incomprendidas
que retornan sin remedio al hueco del silencio en su memoria,
nubes de algodón, caramelos de sorpresas y un pudor en el pecho
protegen el bagaje de una mochila de experiencias y recuerdos…

Edad

Un día convertido en semana destinada a un mes de algún año
que emborrona las cuartillas de alguna derrota, dos renuncias y un triunfo,
segundos acompasados de ritmos en el pentagrama de las prisas,
una corchea, varios semitonos y un desgarro en la mirada…

soledades entre un tumulto de gritos ajenos a su garganta
la anciana compañía de un carné caducado a la deriva,
el presentimiento del olvido, el olvido del sentimiento
sopas de pan, un colchón sin almohada y el sabor del miedo

Edad

De "Con la vida a cuestas"
Editorial Quadrivium
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados.

domingo, 13 de noviembre de 2011

MURMULLOS DE SOLEDAD


Lágrimas recorren mis arterias
buscando esa mirada que me enternece,
borbotones de tristeza en las venas
y un recuerdo de tu ausencia que me estremece…

siento romperse los cimientos de mi paternidad
y la impotencia se esconde en mi interior,
me duelen los labios que no te besan
me hieren las manos que no te sienten
me ciegan los ojos que no te miran,
los rubores de mis sonrisas me mienten,
el blanco y negro se apodera de mi color
y nunca se apagan los murmullos de mi soledad…

miro tu cama vacía
respiro el aroma de tu ropa en el armario
sueño despierto junto a tu almohada
escribo el verso de tu recuerdo

siento que te escapas de mi vida
con pasos que no acierto a seguir
que se aleja tu rostro de mi mirada
que sólo te puedo escribir

lloro
porque no se llorar
grito
por si me puedes escuchar
callo
porque quiero llorar
lloro
porque no quiero callar…

mañana quizá estés de nuevo a mi lado
pero el dolor de tu ausencia anida en mi intimidad,
cada instante será un regalo
pero no cesan los murmullos de esa soledad…

Lágrimas bombeadas por mi corazón
hacia el confín de mi melancolía,
se intoxican las arterias de mi razón
cuando en mis ojos me faltan tus pupilas…

A mis hijas Lorena y Nerea.

De "Con la vida a cuestas"
Editorial Quadrivium
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados.

domingo, 6 de noviembre de 2011

SI TE DUELE LA PIEL


Si te duele la piel
Si te duelen los sentidos
Si te duele la vida
Si te duele estar vivo
Si te duele ser hombre
Si te duele la sonrisa


Sombras en los rincones de la angustia
Angustia en las arrugas del silencio
Silencio en los renglones de la huida
Huída a los confines del olvido

Olvido momentos, historias sin tiempo,
ausencias calladas, demencias furtivas,
sabores insípidos, aromas a viento,
reliquias oxidadas en el baúl de la rutina

Huida desesperada, camino sin retorno,
suelas desgastadas de reproches y desidias,
huellas demacradas en el barro del destino,
rescoldos de fuegos ahogados en el mar del hastío

Silencio agonizante en el tálamo de la ausencia,
afonía desafinada en el pentagrama del misterio,
tamborada nocturna en el tímpano de la locura,
corcheas de desconcierto en la melodía del miedo.

Angustia adormecida en el pecho de la costumbre,
suspiros disfrazados de bocanadas de nostalgia
encubriendo gemidos de una soledad hiriente
en los albores de una muerte en vida compartida

Sombras difuminadas entre reflejos de un hombre
ajado de arrugas en la piel de la cordura,
claroscuro esbozado en el lienzo de la derrota
con pinceladas robadas al arcón de la suerte

Si te duele la sonrisa
Si te duele ser hombre
Si te duele estar vivo
Si te duele la vida
Si te duelen los sentidos
Si te duele la piel

De "Con la vida a cuestas". Editorial Quadrivium
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados.

miércoles, 26 de octubre de 2011

EN SUS CUENCAS VACÍAS


En sus cuencas vacías
se perdían las miradas de tantos ojos
abandonados al reflejo del iris del olvido
En sus labios resecos y entreabiertos
fenecían estertores de sueños incumplidos
entre caries de palabras muertas
y obscenos gestos de ingrávida arrogancia
En sus dedos rígidos
se anillan arrugas de soledades y hastío
a modo de anillos que eluden
el compromiso con la verdad
Y en su pecho desfallecen latidos
que agonizantes se funden
con la amalgama de heridas
forjadas en la batalla de la derrota
de los sentidos…


En su vida sólo una fortuna
anidó en el regazo de su destino
a modo de efímera sonrisa aleatoria
Ahorró fracasos en la cuenta corriente
del amor eterno caducado de tiempo,
pagando intereses de demora en cada suspiro
y cuotas de crédito añadido en sus pupilas
Navegó en el océano del destierro
saboreando granos de arena en el oasis del silencio,
cada mañana en la habitación de la rutina
renovaba desencantos junto a desconchones de una piel
aburrida de escarificar cicatrices de miedo…

En su muerte una sábana de indiferencia
veló su cuerpo en el tanatorio de la desidia,
entre ramos de espinas huérfanas de flores
enlutadas manchas de rencor
decoraban el féretro hurtado a la miseria
En su lápida cohabitaban palabras huecas
con forzadas condolencias emanadas de la costumbre
y un gesto impaciente en forma de lluvia impertinente
agota el tiempo de la despedida
de una persona sin nombre ni recuerdo,
sin rostro, sin lamentos….sin vida

Y en sus cuencas vacías se esconde el secreto de la soledad….


De "Con la vida a cuestas"
Editorial Quadrivium
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados

martes, 18 de octubre de 2011

Fernando Ainsa, gran escritor y crítico literario, reseña mi Alambique de vestigios


LA POESIA COMO ESENCIA DESTILADA
Alambique de vestigios de Francisco Picón
Feliz y significativo hallazgo el título de ALAMBIQUE DE VESTIGIOS. Concebir la poesía como un alambique que destila en concentradas esencias, experiencias, vitales y sentimientos acumulados a lo largo de la vida, esos “vestigios” que sobreviven mientras otros desaparecen en la niebla del olvido, es todo un proyecto de poética personal que Francisco Picón desarrolla con pasión y empeño. La lectura de este poemario a partir de un soliloquio que recoge “briznas  de escoria” y le confirma desencuentros, amores desairados e intensos momentos donde la saliva (esas “gotas de rocío”), es eficaz lubricante que desencadena efímeros encuentros eróticos, lo prueba y hace.
Picón nos zarandea: ora nos eleva a las cumbres de un amor logrado y entusiasta, como nos hunde en el desencanto o nos anuncia una “cantata de retirada” en las “destiladas sonrisas en el chaflán del tiempo”. Pese a ese desconcertante zarandeo de emociones, sabe que “siempre/ existe un camino,/ no lo dejes/ al azar” y que en muchos pequeños gestos cotidianos (una taza de café, una ducha matutina) se  esconde el secreto de la supervivencia, esa frágil tela de araña tejida sobre el abismo de la existencia. En esa oscilación entre la alegría y la tristeza que bordea la depresión, el poeta escudriña buscando “la huella del hombre que soy”. En los besos “viudos de lengua”, en el espejo que asegura “intimidad”, en la distancia, ese “puñal clavado” en la memoria, en los “rincones del hastío” se busca en logradas imágenes y metáforas con que destila los “vestigios” en el “alambique” de su poesía. Si al cabo no se encontrara a sí mismo, no importaría: en el camino de esa búsqueda el poeta ha logrado un excelente libro, lo que —en definitiva— es lo que importa.
Fernando Aínsa, Escritor y crítico (Zaragoza, octubre 2011)