Improntas a dos voces

Trabajando en nuevos proyectos:
"Rimas restadas"
"A rima de tweet"
"Bitácora de un superviviente"
"El rubor en mis pupilas"
"Entre dos aguas"
"Tres palabras"
"Versos depurados"
"Al este del moncayo"
"Al otro lado del abismo"
"Desmemoria de un confinamiento"
"Diálogos de la afonía"
"El insomnio del silencio"
"Eso que algunos llaman amistad"
"Levedad ausente de tweets"
"Micro-rimas en prosa"
"En la caída 2.0"
"Relatos sin dueño"
"Es tiempo de mojarse"
"Vérsame en los labios"

"Tan solo cierro los ojos
para no renunciar a contemplarte"

Fran Picón
"Pellem (In deversorium sensuum)".

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lunes, 31 de mayo de 2010

CANTARES SILENCIOSOS


X (Último)
Un cantar silencioso, una esencia de amor

Mi cantar silencioso ya no se calla... el silencio lo oculto en el baúl de la historia... una a una han caído las caducas hojas de los malos recuerdos arrastradas por la brisa de tu aliento... en mi cuaderno de dibujos el gris ya sólo es un detalle y no una esencia... la esencia está en el color de tu mirada... la esencia se consume en cada espasmo de vida que se agita en mi pecho cuando respiro tus besos...

Los silencios ya no son fantasmas que inquietan el guión de mis sueños... los sueños se escriben con la tinta de tu piel... en renglones de satisfacción tatuados en tu cintura...

En el velo de tu paladar se nubla la tristeza de mi antigua mirada... en el cielo de tu boca se perdonan mis pecados... en el monte de tu intimidad se desvelan mis secretos... en las curvas de tu cuerpo se escriben las hazañas de mis ansias de aventura... y en lo más interno de tu ser nació la pieza que faltaba al puzzle cuadrangular que conforma mi futuro...

Cuatro puntos cardinales que dan sentido a mi vida... en el norte, Paqui, la brújula que orienta mi rumbo... en los flancos las alas que me elevan más allá de los miedos, Lorena y Nerea... y en el sur de la inocencia el fruto de un amor, Alejandro...

Los vaivenes del destino mueren en este momento... este momento es el instante que anhelaba... mis anhelos se sacian con el brillo de la mirada compartida por mis puntos cardinales...

Gracias a vosotros, compañeros silenciosos de cantares, entonados con la melodía de una esencia de amor... gracias y el deseo de que disfrutéis de la vida tanto como este aprendiz de poeta enamorado...

Y acaba mi cantar silencioso naciendo al compás de la aventura de vivir contigo, junto al confín del universo de un beso en tus labios...

Y sonrío al duende de las suertes perdidas que se acordó de este pobre aprendiz de poeta...

... buenos días... a la vida....


De Cantares Silenciosos

Francisco J. Picón

Todos los derechos reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual

jueves, 27 de mayo de 2010

CANTARES SILENCIOSOS


IX
Primavera en el jardín de la edad

Caminábamos con la certeza de no saber dónde íbamos... pero con la altivez de los que creen que pedir consejo es una instancia al reconocimiento de nuestra ignorancia... sorteábamos los obstáculos a empentones de orgullo, mezclados con impulsos de amor propio e improperios de pedantería disfrazada de conocimiento...

En los arrabales de la juventud perdimos las flores descapulladas de la planta de la inocencia... el trabajo ocupó el espacio que, antaño, disfrutaban las copas, los bailes, la diversión... la responsabilidad era sinónimo de entrega, resbalábamos por los toboganes del parque del dinero, nadábamos en las aguas turbias de la vecindad... un saludo era un reto y el reto era seguir siendo uno mismo, sin morir en el intento...

Las estaciones de la edad eran jueces implacables... árbitros que examinaban nuestra rutina... la ciudad, otrora acogedora, era una cárcel de sueños robados a la esperanza... el humo de las chimeneas era el paisaje de la cotidianidad... y el estrés sustituyó a nuestro infantil amigo invisible...

Era una primavera sin duende que daba paso a un verano sin sueños, en un otoño de recuerdos para, abrigados en la estufa del aburrimiento, esperar el dulce sabor del letargo del invierno...

Los años eran heridas en la piel que sólo cicatrizaban con nuevas heridas de otros años... la edad de la primavera era tan corta...

La primavera de la edad perdió su inocencia en el jardín del tiempo...



De "Cantares Silenciosos"
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual

jueves, 20 de mayo de 2010

CANTARES SILENCIOSOS

VIII
Semilla de madurez

Una mañana de otoño o una tarde de invierno, un mediodía en primavera o una madrugada de verano... no recuerdo cuándo, ni tan siquiera se me ocurre dónde...lo cierto es que, envuelta en papel de sensatez y con un lacito de cordura, apareció, en el fondo de una duda, una semilla de madurez...

Y los días se hicieron más cortos... y las noches perdieron ese toque de complicidad... lo importante me importaba e ignoraba la bisutería de la rebeldía...

Mis ansias de abanderar cruzadas contra la injusticia se mimetizaron con el miedo a perder... la mirada brillante de ambiciones se apagó con los aires de estabilidad... y en el fondo del espejo ya no se reflejaban ilusiones sino deberes por hacer... y la pensión de doña Felisa cedió su sitio a un pisito y el coche no fue testigo de fuegos encendidos... y el parque era un paseo y en la noche se dormía y los amaneceres eran fotografías... y mi novia era una madre y su hija era mía...

Nunca me enseñaron a ser padre... aprendí a borbotones de llantos nocturnos, de pañales saturados de torpezas y de noches abrazados a cincuenta centímetros de indefensa hermosura... y, a pesar de todo, pasaron segundos que, reconvertidos en minutos, alimentaban las horas que componían los días... y nunca aprendí a ser padre y comprendí que nadie me enseñó a ser hijo...

La semilla se hizo árbol y el árbol sigue creciendo... y yo sigo madurando...



De "Cantares Silenciosos"
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual

sábado, 8 de mayo de 2010

CANTARES SILENCIOSOS



VII
Serenata de antaño

En ese tiempo las nubes de la mediocridad no tenían hueco en el cielo de la esperanza... los olores a rancia hipocresía eran absorbidos por el desodorante de la lealtad... el camino de regreso a la rutina se perdía en el cruce con la aventura... un segundo era una vida y la vida se te iba cada segundo... y respirábamos hondonadas de ideas sin modelar...

En ese tiempo nadábamos en los ríos de la fogosidad... bebíamos en la jarra de una sonrisa indecisa... jugábamos a ser mayores mas no quisimos crecer... Peter Pan era un símbolo y la Edad una tierra sin conquistar... unos labios el universo y unas caderas el cielo... un beso era sincero y sabía a canción... el amor era utopía y el sexo se confundía con un querer...

En ese tiempo sólo llovía en la mirada de un desengaño... no hacía falta el Sol cuando brillaba la Luna... las flores eran pinturas en el lienzo de un romance... un árbol era un paraguas y el césped un colchón de asalto... las guerras eran sin balas y los odios con misterio... la noche era aliada y el día un ruín ladrón de sueños... dormir era un pecado y en la vida se pecaba...

En ese tiempo nunca había tiempo para pensar, sólo para vivir... respirábamos deseos a hurtadillas del destino... trasvasábamos jeringas de sueños a golpes del caballo de la muerte anunciada... fumábamos la nicotina de la esperanza disfrazada de suerte desterrada... bebíamos licores de cansancio endulzados con el azúcar de un beso robado en la boca de la incertidumbre del futuro... y la resaca del presente desbordaba el sabor de la rutina...




De "Cantares Silenciosos"
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados en el registro de la Propiedad Intelectual

sábado, 1 de mayo de 2010

CANTARES SILENCIOSOS

Negrita
VI
Inmadurez

Una guitarra suena en el fondo de un corazón rebelde... una melena ondea la bandera del inconformismo... el cuero de una chaqueta da color a la imagen de la juventud... una barba de tres días fraguada con la forja de la insurrección... un romper con todo y nada, un querer y no poder... un sabor agridulce en los labios de la solidaridad... un muchacho que no es hombre y un hombre que no es quien fue...

Libertad en la mirada que enmarca una cárcel en la piel... un reino de los sentidos sin país que defender... una flor en la canana y una bala de amistad... un vivir tan deprisa que no hay tiempo para despertar... una muerte anunciada en los balcones de la fertilidad...

Decisiones inconexas que desembocan en la orilla del futuro... combatiente de una guerra que se perdió sin luchar... devorador de historias que nunca se han de narrar... protagonista de un cuento que no conoce el final... aventurero sin miedos a lomos de la ilusión... viajero sin rumbo fijo, sin estación, ni andén, ni vía, ni tren hacia la paz...

Años que no se cumplen pues acaban de pasar, vidas que no se viven aún por empezar, muertes que no se mueren y se olvidaron matar... cuerpos que ya no existen pues envejecieron de azar...

Los vientos del otoño de mi madurez arrastraron al olvido las hojas de mi mocedad...


De "Cantares Silenciosos"
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual





lunes, 26 de abril de 2010

CANTARES SILENCIOSOS

V
Pecados de acné

Como fruta que madura mi adolescencia surgió entre brisas de impaciencia y tormentas de decepción... creció a la sombra de la incipiente barba de la seriedad... entre bostezos de estudios y desvelos de libertad... buscó acallar las burbujas de mil dudas con mareas de curiosidad y descubrir el bocetó de un hombre que, quizá, será...

Corrí detrás de la falda de una historia por contar... respirando el aroma de la piel del cuerpo del delito y el pecado de soñar... escuché la rebeldía y desoí la resignación... murmuré mi inocencia y grité mi indignación... callé mi cobardía y canté nuestra canción... entoné un mea culpa cuando ya no hubo perdón...

Abandoné el pijama de Walt Disney para vestirme de tristeza... me alimenté de resacas al amanecer de la soledad... dormí junto a una luna que perdió su claridad.... deslumbré al sol del dinero con monedas de sinceridad... abaniqué tornados de miedo con mis ganas de volar...

Por cada pecado cometido nació en mí un grano de dignidad... por cada mentira vivida perdí mi virginidad... por cada sueño incumplido me encarceló la realidad... por cada verso olvidado se escribió el poema de mi personalidad...

Corrí tan lentamente que tardé en alcanzar tu sombra con las prisas de la pubertad...



De "Cantares Silenciosos"
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual




miércoles, 21 de abril de 2010

CANTARES SILENCIOSOS




IV
Cuando fui niño

Cuando fui niño esbocé sonrisas de inocencia en las praderas del asfalto junto al arrabal del neón... jugué la partida del crecer en el asiento de la atrevida ignorancia... grité aventuras imaginarias en los árboles del qué dirán... pero disfruté cada instante como si descubriera la tierra prometida...

Cuando fui niño no conocía la esencia de ser persona en un mundo salvaje... llenaba maletas de ilusiones en la habitación del conocimiento... recorría las avenidas inexploradas de la ciudad del futuro... comprometía conciencias sin abonar el peaje... pero soñaba con lunas que iluminaban los soles como bombillas de verdades incandescentes en la prisión de los dioses...

Cuando fui niño no quería ser hombre... carecía de miedos pues no conocía el silencio... la fobia era un enfado y el enfado la risa... buscaba serpientes para conquistar un reino... cazaba las sombras para despegarlas del suelo... corría sin pausa pues no tenía prisa... pero no existía lo imposible, ni lo incierto, ni el tiempo...

Cuando fui niño cambiaba dinero por sueños... los gritos por besos... la ira por juegos y cada sorpresa era un mundo y el Mundo mi sorpresa...

Cuando fui niño tuve un sueño... cuando fui hombre alcancé el sueño... cuando fui anciano conocí la dicha de morir con mi sueño...

Cuando fui niño viví... no quise morir sin mi sueño...


De "Cantares Silenciosos"
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual

sábado, 17 de abril de 2010

CANTARES SILENCIOSOS

III
Saliendo del cascarón

Era tan fácil... y tan aburrido vivir sin saber lo que estás viviendo al calor de los cuidados de la madre resignación... pero, realmente, ¿vivir es pasar los días o acaso disfrutar cada gajo de la fruta prohibida de la libertad?

Apenas estoy naciendo a la sutil realidad de unas caricias sinceras... apenas mi cascarón ronronea mientras se abre a los suspiros de un deseo... apenas la flor de mi intimidad desnuda su turbación ante los ojos de un sollozo de placer incontrolado... apenas un instante a tu lado y es más hermoso que la eternidad sin tus abrazos... apenas he respirado tu aliento y ya no inhalo otros sueños que los de tus labios entreabiertos...

Aún, algunas veces, me despierto en mitad de mi insomnio y escucho el silencio de mi antigua tristeza... aún descubro histerias en el baúl del pasado... aún se me escapa el aire en la burbuja del desasosiego... aún es ayer un desprecio y hoy un miedo latente... aún es ayer un misterio y mañana mi universo...

Aún no soy tan libre como esclavo mi recuerdo, más confío en el hacedor de sonrisas cuando me pierdo en la sinfonía que interpreta tu pelo... aún me sorprendo y me asusto ¿será real tu existencia o despertaré algún día en los brazos del infierno?

Abriré los ojos al tiempo para que sus saetas deslicen mi corazón a tu cuerpo...

Abriré la puerta a la brisa para que meza mis sueños...

Abriré mi cascarón en tus manos para que abraces mis miedos...

¡Hasta nunca cascarón que encarcelabas mi canto!...



De "Cantares Silenciosos"
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual

jueves, 15 de abril de 2010

CANTARES SILENCIOSOS

II
Marinero de mares ajenos

He viajado por los cuerpos de continentes abruptos buscando un paraíso perdido en el sinfín de mi fantasía...

He recorrido selvas de reproches en el umbral de mis mejores galas disfrazado de muchacho valiente... y he llorado en los rincones de la cisterna de un water... gimiendo dentelladas de lamentos infames al calor de un ambiente atrofiado...

He soportado las lluvias amargas de palabras hirientes... el granizo insano de miradas esquivas... el huracán de la desconfianza junto a torbellinos de ira... pero todo eso no importa si alcanzo el puerto de tu regazo para mi nave cansada...

He encontrado un mar de calma donde atracar mis pasiones... una isla del tesoro valorada en lingotes de ternura y besos y mi alma de poeta, otrora aventurera, se ufana en abrazarse al contorno de tu viento...

Hoy mi cantar silencioso, aún convaleciente tras su venida al mundo, reposa en las sábanas del lecho de tu pelo...

Hoy es una aventura y ayer una mentira...

(Remaré entre estas aguas sin abandonar mi sitio en el muelle de tus labios...)



De "Cantares Silenciosos"
Francisco J. Picón
Todos los derechos reservados en el Registro de la Propiedad Intelectual